En los últimos 6 años, el mundo vivió una serie de transformaciones que revolucionaron el orden: pandemia, fracturas geopolíticas, disrupción de cadenas de suministro, inflación, boom de la IA generativa, y un largo etcétera. Nuestro B2B Go-To-Market & RevOps Summit 2026 partió de ese contexto y de una pregunta incómoda: ¿cómo se gobierna el crecimiento B2B cuando el entorno se vuelve estructuralmente caótico?
Las cuatro ponencias del evento coincidieron en una idea central: GTM, RevOps, IA y contenidos ya no son piezas aisladas, sino componentes de una misma infraestructura de negocio. Lo que está en juego no es probar tácticas nuevas, sino rediseñar el sistema que convierte intención estratégica en pipeline, pipeline en revenue y revenue en ventaja competitiva sostenible.
Desde la recuperación del rumbo estratégico y el uso responsable de la IA (HumanIA), hasta la gestión de la narrativa en motores generativos (GEO), la reingeniería del modelo de adquisición con IA y la creación de un verdadero sistema nervioso digital para el revenue, cada charla ofreció un ángulo complementario. En conjunto, trazan una agenda clara para quienes lideran marketing, revenue y transformación comercial en 2026.
La charla de Jorge Garagarza, CEO y founder de Zubia, puso en palabras algo que muchos equipos sienten desde hace meses: están creciendo y operando, pero en modo supervivencia. Estrategias reactivas, giros de timón constantes y desgaste emocional han vuelto difusa la pregunta esencial: ¿desde qué punto de partida se está liderando el crecimiento?
Jorge planteó tres ejes para recuperar control:
El mensaje para la dirección fue claro: antes de lanzar pilotos de IA por todas partes, hay que validar si el modelo de ingresos ya tiene rumbo y ritmo suficientes. Si la base es débil, la IA solo acelera fricciones; si la base es sólida, libera tiempo y energía para lo que más importa: estrategia, diseño de experiencias y decisiones complejas. La pregunta que queda en la mesa es si el siguiente trimestre se abordará como otro ejercicio de supervivencia… o como el momento para rediseñar el sistema que sostiene el crecimiento.
En su charla, Edmundo Gómez, líder de Organic Growth en Zubia, describió un cambio silencioso pero profundo: la batalla por el clic en buscadores tradicionales se transformó en una batalla por la mención en motores generativos. Ya no basta con aparecer en una SERP; ahora importa qué responden los modelos de IA cuando alguien pregunta por tu categoría, tus soluciones o tu marca.
Edmundo organizó el trabajo en tres niveles:
El giro estratégico está en que muchas empresas siguen evaluando su canal orgánico solo por tráfico al sitio, cuando una parte creciente de la influencia sucede en interfaces conversacionales. Un enfoque GEO serio exige auditar el ecosistema de contenidos, mapear las “fuentes de verdad” que deben estar disponibles para los modelos, rediseñar la arquitectura con lógica de entidades y relaciones, y conectar este esfuerzo con el CRM y las plataformas de revenue para que la visibilidad termine reflejada en pipeline.
La conclusión es incómoda y necesaria: en 2026 ya no se administra solo un blog y unas cuantas landing pages, sino el relato que los modelos generativos usan para explicar tu mercado. La decisión que queda en manos de los equipos es si seguirán midiendo únicamente clics y sesiones o si van a asumir, de forma deliberada, la responsabilidad de curar la historia que la IA cuenta sobre su marca.
Andrea y Lizet, Ingeniera de Soluciones & Partner Development Manager de HubSpot, partieron de un punto familiar para muchos: la era dorada del inbound. Un modelo relativamente lineal donde contenido de calidad, SEO y automatización permitían anticipar volúmenes razonables de leads y oportunidades. Ese enfoque sigue vigente, pero el contexto de adquisición cambió a una velocidad que el modelo clásico ya no alcanza.
Las ponentes describieron tres cambios clave:
Frente a este escenario, propusieron el modelo Loop Marketing: dejar de pensar en un embudo rígido y pasar a un sistema donde cada interacción alimenta datos, ajustes y decisiones automatizadas. IA y agentes se convierten en engranes de un ciclo que detecta señales de intención dispersas, ajusta mensajes, ofertas y rutas de contacto, alimenta modelos de scoring y priorización, y cierra el loop con aprendizaje continuo.
Con este marco, la métrica deja de ser solo “cuántos MQLs generamos” para enfocarse en preguntas como: qué tan rápido aprende el sistema de cada interacción, qué tan bien prioriza cuentas y contactos, y qué porcentaje del esfuerzo operativo sigue atrapado en tareas repetibles que un agente podría asumir.
Reconfigurar el modelo de adquisición no consiste en “usar IA para producir más contenido”, sino en rediseñar journeys, datos, reglas de negocio y criterios de éxito. Las organizaciones que mejor avanzan combinan rediseño de recorridos, despliegue de agentes y ajustes de gobierno. El objetivo no es solo automatizar más, sino lograr que cada vuelta del loop deje al negocio un poco más inteligente y eficiente que la anterior.
Santiago Jiménez, CEO & Co‑Founder de Nubosoft, llevó la conversación a un plano muy concreto: cómo se ve, en la práctica, un sistema nervioso digital para el revenue. Es decir, qué tiene que pasar a nivel datos, plataformas e IA para que las decisiones comerciales no dependan solo de reportes estáticos y percepciones aisladas.
Santiago propuso cinco preguntas guía para conversaciones a nivel C‑level:
Desde ahí, ubicó RevOps en el centro de tres capas:
El propósito no es “tener más dashboards bonitos”, sino ganar claridad sobre qué palancas impactan realmente pipeline y revenue, simular escenarios de inversión por canal o territorio y reducir los tiempos de reacción ante cambios de mercado o señales tempranas de riesgo.
En organizaciones complejas, este sistema nervioso digital permite que todos hablen desde los mismos datos cuando discuten performance, riesgos y oportunidades. La invitación final fue dejar de ver RevOps y la infraestructura tecnológica como “soportes” y empezar a tratarlos como el andamiaje que hace posible un crecimiento gobernable. La pregunta que queda para cada equipo ejecutivo es si su arquitectura actual está preparada para ese rol, o si aún depende de demasiadas hojas de cálculo y decisiones a ciegas.