Existen muchas organizaciones que, pese a combinar un buen producto, inversión en marketing y stack tecnológico robusto, se enfrentan a un pipeline inestable, fricción entre áreas y dificultad para justificar presupuestos ante finanzas. En el fondo, el problema no suele estar en la suma de esfuerzos, sino en la ausencia de un diseño deliberado del modelo de ingresos.