Durante años, uno de los personajes más icónicos en el cine y la televisión ha sido el mayordomo, prototipo del servicio por excelencia. Es interesante no solo por servir en hogares pudientes, sino porque se trata de una figura de suma importancia en el desarrollo de la trama, que al mismo tiempo es un fiel consejero, observador, figura paterna, ejemplo de disciplina y la elegancia encarnada.