Durante años, muchas empresas apostaron por el inbound como principal motor de crecimiento. Produjeron contenido, activaron SEO, publicaron en LinkedIn y capturaron formularios con resultados razonables. En varios casos, esa estrategia sigue siendo útil. Pero en mercados con tickets altos, ciclos largos y múltiples decisores, el inbound por sí solo suele quedarse corto para conquistar cuentas empresariales relevantes.